Comida prehispánica en la Ciudad de México

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Este local se podría considerar como una joya prehispánica en peligro de extinción.

Ubicado en la puerta uno del Mercado de la Merced, se podría considerar como un cofre que guarda los vestigios gastronómicos de la gente que vivió en este territorio antes de la llegada de Cortés. 

Aquí se pueden comprar tamales de pescado, conocidos antiguamente como mextlapique, también acociles, chapulineschauispato bocóncarpas horneadasahuautle, escamoles, huevera de pescado, ranas y pescados fritos conocidos como boquerones, entre otros manjares. 

Contradictoriamente nadie lo aprecia, o tal vez pocos, porque cada año son menos las personas que se acercan a comprar algo aquí. Esto podría deberse a que la mayoría de las personas que consumen estos productos son gente de la tercera edad, quienes naturalmente son año con año menos. 

La historia de este local empieza a inicios de la década del 50, cuando un par de hermanas procedentes de Santa María TonanitlaEstado de México, traían a la calle de Limón, en el Centro Histórico, productos ancestrales de aquella región mexiquense, sobre todo acociles, pescados y mextlapique. 

Los Acociles son pequeños crustáceos decápodos de agua dulce, endémicos de los lagos y ríos de México, se han identificado 17 subespecies que habitan las distintas regiones del país.

Con ellos se preparan tacos, caldos, guisos y cocteles ya que su sabor asemeja mucho al de los camarones e igualmente que estos al cocinarlos adquieren una fuerte tonalidad rojiza.

El mextlapique consiste en diversas preparaciones de pescado con nopales, chile, cebolla y otras verduras que van envueltas en hojas de maíz, como si se tratara de un tamal. El cual se cocina tatemado en un comal.

Aunque exteriormente se parece mucho a un tamal, su cocción e ingredientes son totalmente diferentes. En la actualidad el platillo ha evolucionado y existen versiones con distintas carnes.

Una vez que a pocas cuadras inauguraron el Mercado de la Merced, el pequeño negocio se estableció ahí en un espacio de apenas 50 centímetros, con los años se fue ampliando. 

Muchas cosas han cambiado desde entonces. En aquellos años en este negocio vendían ranas vivas y las mataban ahí mismo en cuanto el cliente las solicitaba, también ofrecían tortugas, lo cual ya está prohibido. 

Mientras que los acociles antes eran traídos de la laguna de Zumpango misma que dejó de generarlos por la urbanización y contaminación y ahora tienen que importarlos de Pátzcuaro.

Si nunca has consumido estas delicias mexicanas, te invito a que te des una vuelta por algún mercado y te animes a prepararte unos deliciosos tacos acompañados de una buena salsa.

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