La dieta en el espacio juega un papel importante en el mantenimiento del bienestar físico y mental de los astronautas.

Cuando se habla de la vida en el espacio, poco o nada se dice acerca de la comida de los astronautas. Hoy te contaremos sobre los alimentos de los astronautas, que tienen una singularidad.
Alguna vez te preguntaste ¿cómo es la comida que consumen cuando se encuentran fuera del planeta? ¿Son platillos completos, comprimidos o en píldoras? ¿Serán acaso polvos?
La dieta en el espacio juega un papel importante en el mantenimiento del bienestar físico y mental de los astronautas, señala ESA, Agencia Espacial Europea (ESA en inglés) especialmente a la hora de combatir la pérdida de masa muscular y ósea causada por las estadías prolongadas en microgravedad o ingravidez. Las comidas, sin embargo, deben ser preparadas y almacenadas bajo estrictos estándares nutricionales y de cuidado para no provocar ninguna clase de imprevisto.

¿Se puede comer en gravedad cero? En principio, la respuesta sería sí: los astronautas pueden y deben comer en el espacio. El 12 de abril de 1961, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin hizo historia en la carrera espacial no solo por ser el primer humano en el espacio a bordo de la nave rusa Vostok, sino también como el primer astronauta en comer fuera de la Tierra, argumenta la Agencia Espacial Europea.
Yuri degustó una pasta de carne exprimida que le había sido provista en un tubo de aluminio antes de despegar al espacio. De postre, tomó salsa de chocolate con el mismo método del tubo de metal. De tal forma, los expertos en viajes espaciales demostraron que masticar y tragar bajo la situación de ingravidez (ausencia de gravedad o el estado de gravedad cero) era posible y no generaba ningún efecto nocivo. Aunque según dice ESA, las comidas en aquel entonces no eran del todo apetecibles.

Con el paso de las décadas, el paladar de los astronautas se fue refinando y al día de hoy la comida espacial ha mejorado mucho, explica la agencia espacial: los alimentos son más sabrosos y visualmente atractivos, incluyen verduras y postres congelados, alimentos refrigerados, frutas y productos lácteos. Aunque las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional pueden comer alimentos adaptados a sus gustos individuales, aún deben estar especialmente empaquetados y fáciles de almacenar durante largos períodos de tiempo.

En relación a su dieta, los astronautas comen tres veces por día y necesitan adquirir un total de 2500 a 3000 calorías diarias. Además, deben beber de 3 a cinco litros de agua y realizar dos horas de ejercicio diario, seis días a la semana, a modo de compensar los efectos físicos mencionados que produce la ausencia de gravedad, acompañado de la comida especialmente preparada y nutricionalmente balanceada.
De tal modo, ESA dice que la comida se divide en tres tercios: dos partes provienen del suministro básico de alimentos que la NASA preselecciona y empaqueta para toda misión espacial. El tercio restante ocupa la comida que cada astronauta elige de acuerdo con sus gustos. Puede ser comida tradicional norteamericana, así como europea, rusa o japonesa.
La historia de la tortilla en la década del ‘80 hizo que treinta años más tarde sea posible cumplir el capricho de un astronauta miembro de ESA. Cuenta la agencia que para el año 2017, el astronauta Paolo Nespoli extrañaba comer… ¡pizza!

Su equipo de apoyo preparó todos los ingredientes en una misión de reabastecimiento y dieron la posibilidad a que el astronauta y toda la tripulación degustara una noche de pizzas a miles de kilómetros de altura lejos de Milán, su ciudad natal en Italia. Éstas fueron preparadas con tortillas como base gracias a la experiencia mexicana que arrojó una alternativa al peligro de las migas flotando por doquier.

Actualmente la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), es una organización de la cocina liofilizada del mundo. Incluyen alimentos termoestabilizados (calientes), ionizados (esterilizados), deshidratados (sin agua), congelados, naturales (como las frutas secas), y bebidas en polvo (desde agua hasta café).
- Aman las tortillas de harina, ya que éstas dejan pocas migajas flotando, contrario al pan que suelta muchísimas y pueden dañar el equipo. Por supuesto, estas tortillas tienen muchas proteínas y conservadores. Además, sirven para envolver otros alimentos, por ejemplo, en un viaje espacial el menú incluía hamburguesas y en lugar de pan, era una tortilla de harina, dentro la carne y todo lo que lleva una burguer normal.
- Amaranto o quinoa por su alto valor nutritivo, tienen mucha proteína.
- Puré de carne.
- Salsa de chocolate.
- Jugos y cereales empaquetados con leche descremada en polvo.
- Barras de fruta.
- Frutos secos, dulces, galletas.
- Frutas y pescado van en latas.
- Bebidas en polvo que se les agrega agua.
- La mayonesa, mostaza, cátsup y salsa picante están en bolsitas como las que dan las pizzerías.
- La sal y pimienta se dan líquidas.
- Los guisos van en bolsas para ser calentados.
¡Ojo! no deben faltar alimentos con vitamina D y calcio, pues los astronautas pierden densidad ósea, sobre todo de las piernas cuando están en el espacio.
Ahora, los astronautas pueden comer casi cualquier cosa, de hecho, cuando están en la Tierra ellos ayudan a planificar sus menús con base en una degustación. Hay más de 70 alimentos que se pueden ingerir en el espacio.

En conclusión, la comida espacial puede estar enlatada, envuelta en aluminio, de baja humedad, pre cocida y deshidratada. En este último caso, ESA explica que los alimentos no pueden comerse hasta ser rehidratados con agua caliente. Incluso, los astronautas tienen pequeños hornos para calentar alimentos a la temperatura indicada. La sal y la pimienta está disponible en el espacio, aunque en forma líquida.



