Una comida bien mexicana siempre va acompañado de unos ricos frijoles. ¿Apoco no se te antojan unos frijolitos charros, un huevito con sus respectivos frijoles o unos sopes? ¿Cómo es posible que ya no se consuma tanto frijol en México?
“El consumo del frijol ha caído debido al estigma que tiene al considerarse “Comida para pobres”, “dieta para pobres” entre otros y se prefiere consumir comida procesada” Amanda Gálvez Mariscal y Elvira Sandoval Bosch, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
El Panorama Agroalimentario 2021, publicado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la ingesta de frijol por persona fue de 9 kilogramos el año pasado. En 1980, la ingesta por persona era de 16 kilogramos al año.
La caída en el consumo de legumbres (garbanzos, frijoles, habas, lentejas) no se puede explicar sin el aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados, altos en carbohidratos, grasas y sal. Fomentado así las elevadas tasas de obesidad en adultos y niños, que ha derivado en mayor susceptibilidad a padecer diabetes, problemas de colesterol y otras enfermedades. No por nada México es el 2º lugar de obesidad a nivel mundial, después de Estados Unidos.

Las legumbres, en cambio, son importantes fuentes de hierro, aportan fibra, tienen compuestos antioxidantes y ayudan a tener el colesterol bajo. Todas esas maravillas a un precio muy bajo,
El pasado 10 de febrero fue Día Mundial de las Legumbres, así proclamado por la Asamblea General de la ONU en 2019, y es que las legumbres también contribuyen a la protección del planeta. El cultivo de estos alimentos “no genera la huella del carbono que sí deja la producción de alimentos de origen animal”.

A mí de tan solo escribir esta nota, ya se me antojaron unos frijolitos charros ¿o no garnacheros?
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