¿Por qué los musulmanes y los judíos no comen cerdo?

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Los tabúes alimenticios a la hora de consumir productos procedentes de ciertos animales existen en distintos países y culturas del mundo.

Este veto alimentario, arraigado en preceptos religiosos y culturales, es una práctica profundamente arraigada que ha perdurado a lo largo de los siglos. El Corán, el libro sagrado del Islam, aborda en varios de sus versículos este tema de manera clara. “Sepan que Alá les ha prohibido consumir solo la carne del animal muerto por causa natural, la sangre y la carne de cerdo”, indica Corán 2:173. En Corán 6:145 definen la carne del animal como “una inmundicia” y “una perversión”.

Por su parte, el judaísmo ya señalaba en los libros del Génesis y del Levítico que se trataba de un animal “impuro”.

El origen de estas prohibiciones religiosas va más allá de que el cerdo sea considerado un animal sucio, que puede cubrirse con sus propios excrementos o con lodo para refrescarse. El rabino y estudioso Maimónides describió sus hábitos y lo que come como “cosas muy sucias y repugnantes”. Sin embargo, el argumento de que es portador de enfermedades y parásitos se puede cuestionar al comprobar que otros animales que el hombre consume también las transmiten.

Más allá de las restricciones religiosas, tanto el Judaísmo como el Islam han asociado la prohibición del cerdo con consideraciones de salud y rituales sagrados. La carne de cerdo ha sido históricamente más propensa a transmitir enfermedades, y la exclusión de esta carne ha servido como una medida de precaución para preservar la salud de la comunidad.

Preservación de la Identidad Cultural

La prohibición del consumo de cerdo no solo se trata de restricciones dietéticas; también juega un papel crucial en la preservación de la identidad cultural y religiosa. Evitar el consumo de cerdo se ha convertido en un símbolo de adhesión a las tradiciones y prácticas religiosas arraigadas en la historia de estas comunidades.

En resumen, la prohibición del consumo de cerdo en el Judaísmo y el Islam se basa en preceptos religiosos, consideraciones de salud y la preservación de la identidad cultural.

Se dice popularmente que “del cerdo se aprovecha todo“, pero presenta varios problemas para criarlo en zonas áridas y desérticas. Necesita lugares sombríos y húmedos como bosques para regular su temperatura, no produce leche ni pieles, no sirve para arar o cargar y es omnívoro, por lo que compite con el ser humano a la hora de buscar alimento.

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