Actualmente, los muéganos son Patrimonio Cultural y gastronómico del estado de Tlaxcala.

La elaboración de estos bizcochos a simple vista suele parecer sencilla, pero su preparación desde el amasado de los ingredientes hasta la venta del producto implica todo el día.
Los ingredientes que son huevo, harina de trigo, leche en polvo, polvo para hornear y manteca se forma una fuente sobre una mesa con la finalidad de mezclarlos hasta formar una masa suave.
Después de dejarla reposar por un momento, se forman unas tiras, las cuales se contarán en unas más pequeñas.

Acto seguido, colocadas en unas charolas para hornear, se aplastan con la palma de la mano a manera que queden en forma de pequeños rectángulos.
Ya horneados, los pequeños bizcochos son bañados en piloncillo, -que es lo que les da sabor-, y colocados sobre tiras de papel de estraza; ahí son acomodados, de manera ordenada, 16 pastelillos los cuales serán cubiertos con otra tira de papel y vueltos a colocar en charolas para su distribución y venta.

El origen de los muéganos
Los muéganos, al igual que otros dulces típicos de nuestro país, vienen de España, y llegaron a México durante la colonización, aunque debemos de tomar en cuenta que varias de estas recetas son resultado de la mezcla cultural entre el país ibérico y el imperio musulmán durante la invasión morisca que duró siete siglos, -de 711 d.C. a 1492-.

Con el paso del tiempo, las recetas de los dulces que llegaron a la entonces Nueva España, se fueron adaptando dependiendo de los ingredientes de la región en la cual fueron elaborados. Es por ello, que actualmente existen diversas variantes del muégano, aunque la base que es la harina de trigo, huevos y miel es la misma.

Los muéganos con panela (piloncillo), se preparan principalmente en las regiones de Huamantla, Santa Ana Chiautempan y el Centro Histórico de Tlaxcala.
Actualmente, los muéganos son Patrimonio Cultural y gastronómico del estado de Tlaxcala.



